Comentarios acerca de José María Arguedas
En 1969, el escritor, antropólogo y etnólogo José María Arguedas se suicidó, luego de padecer muchos años de una grave depresión, que se inició en sus años de juventud, probablemente a los 32 años. Según las descripciones que él mismo hace en los diarios de su obra póstuma El zorro de arriba y el zorro de abajo, y en las cartas suyas publicadas posteriormente, Arguedas presentó al parecer múltiples episodios depresivos, caracterizados principalmente por decaimiento, cansancio, falta de concentración, insomnio, ansiedad y una ideación suicida recurrente que lo llevó a un primer intento frustro en 1966 y a uno segundo que acabó con su vida, pese a los múltiples tratamientos -farmacológicos y psicoterapéuticos- que recibió. Se han planteado muchas ideas para comprender la depresión y suicidio del autor de Yawar Fiesta, Los ríos profundos, El Sexto, Todas las sangres y Amor mundo: la pérdida temprana de la madre, el supuesto maltrato por parte de su madrastra y hermanastro, la repetida ausencia del padre viajero, el fracaso de su matrimonio, el no poder tener hijos, la sensación de marginalidad entre el mundo indígena y el mundo de los mistis -sin pertenecer realmente a ninguno-, el supuesto fracaso de sus tesis integradoras; todo ello quizás influyendo sobre una predisposición biológica a la depresión. Cabe preguntarse en qué medida sus síntomas depresivos contribuyeron a forjar su obra, marcada por la nostalgia, la marginalidad y la ambivalencia, al punto de preguntarnos si habría Arguedas pasado a la historia de la literatura de no haber padecido depresión.
En 1969, el escritor, antropólogo y etnólogo José María Arguedas se suicidó, luego de padecer muchos años de una grave depresión, que se inició en sus años de juventud, probablemente a los 32 años. Según las descripciones que él mismo hace en los diarios de su obra póstuma El zorro de arriba y el zorro de abajo, y en las cartas suyas publicadas posteriormente, Arguedas presentó al parecer múltiples episodios depresivos, caracterizados principalmente por decaimiento, cansancio, falta de concentración, insomnio, ansiedad y una ideación suicida recurrente que lo llevó a un primer intento frustro en 1966 y a uno segundo que acabó con su vida, pese a los múltiples tratamientos -farmacológicos y psicoterapéuticos- que recibió. Se han planteado muchas ideas para comprender la depresión y suicidio del autor de Yawar Fiesta, Los ríos profundos, El Sexto, Todas las sangres y Amor mundo: la pérdida temprana de la madre, el supuesto maltrato por parte de su madrastra y hermanastro, la repetida ausencia del padre viajero, el fracaso de su matrimonio, el no poder tener hijos, la sensación de marginalidad entre el mundo indígena y el mundo de los mistis -sin pertenecer realmente a ninguno-, el supuesto fracaso de sus tesis integradoras; todo ello quizás influyendo sobre una predisposición biológica a la depresión. Cabe preguntarse en qué medida sus síntomas depresivos contribuyeron a forjar su obra, marcada por la nostalgia, la marginalidad y la ambivalencia, al punto de preguntarnos si habría Arguedas pasado a la historia de la literatura de no haber padecido depresión.
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